Manuel Piqueras Cotoli

Enviado por administrador el Jue, 21/06/2007 - 12:20pm.

Fuente original: http://www.elperuano.com.pe/identidades/48/encuentros.asp

Manuel Piqueras Cotolí
Arquitectura & mestizaje
Fecha: 3.11.2003

Por: Angélica Serna

El Museo de Arte de Lima pone a nuestro alcance el rescate de la obra de Manuel Piqueras Cotolí, una de las figuras más destacadas del arte peruano del siglo XX. La exposición, que reúne lo más importante de su trabajo arquitectónico, escultórico y urbanístico, puede apreciarse en las instalaciones del museo. Acompaña esta selección la publicación de un catálogo sobre el artista, que presenta acertados acercamientos críticos.
El movimiento arquitectónico peruanista de principios del siglo XX tuvo por uno de sus más importantes representantes a Manuel Piqueras Cotolí, artista plástico español que llegó al Perú para dirigir el taller de escultura de la recién fundada Escuela de Bellas Artes de Lima (1919). Su trabajo como profesor contribuyó a formar una importante generación de escultores y artistas que, gracias a la enseñanza de sus conocimientos en la técnica de la fundición y del trabajo en mármol, obtuvieron sólidas bases académicas.
Piqueras Cotolí empezó su trabajo en nuestro país como profesor, pero fue descubriendo paulatinamente la estética colonial e indígena de la arquitectura del nuevo continente. Impresionado por la herencia arquitectónica de esta nueva tierra, formuló un estilo que fusionaba lo tradicional incaico con lo colonial español, a ello â??los historiadores de arteâ?? denominan neoperuano. Es importante mencionar que a principios del siglo XX se desarrollaron entre historiadores y pensadores políticos los más importantes proyectos para la Nación peruana y, en ese sentido, se interrogó por el carácter específico de la peruanidad y sobre la necesidad de reconocer a la cultura indígena como elemento central de nuestra identidad. Ese contexto explica la propuesta estética de Piqueras Cotolí, que se inspiró en la elaboración de una identidad nacional que revelara â??lo propioâ? en el campo del arte, tratando de hacer de lo neoperuano la adecuada expresión artística del mestizaje.
En esta dirección, una obra representativa y que en su momento generó opiniones encontradas fue el parque de la Reserva de Santa Beatriz, ya que en ella se incluye elementos de la cultura conquistadora, pero también ornamentación inspirada en motivos indígenas, como la Dacha, de José Sabogal, y la Fuente, de Daniel Vásquez, que llevan diseños arqueológicos peruanos. El problema y el desencuentro de esta obra era â??como señala José García Bryce en un estudio del reciente catálogo sobre Piqueras Cotolíâ?? que para otros artistas y críticos de la época dicha fusión revelaba la distancia y la diferencia de estilos que no podían ser sincretizados en la composición total. La presentación de lo indígena a modo de ornamento y lo colonial exhibido en la mayor extensión de la obra señalaba un aislamiento de estéticas, era entonces una reducción de lo indígena a la ornamentación y era la negación de la clase burguesa por aceptar la cercanía de lo andino. Por otro lado, las obras de Piqueras Cotolí fueron elogiadas por aquellos que apoyaban la línea indigenista, ya que consideraban que había llegado el momento de liberarse de las influencias europeas para dar paso a un renacer autóctono.
Conviene destacar también el diseño de la fachada de la Escuela de Bellas Artes como una ornamentación mixta, que era en ese sentido una expresión del â??barroco peruanoâ? para el artista. Esta fachada expresa intensidad especial, ya que a pesar de no guardar las formas clásicas impone rigor y pasión controlados y adecuados. Para Piqueras Cotolí la obra de Bellas Artes representó un primer intento y un ensayo por encontrar la estética que represente la nueva arquitectura peruana, que sería finalmente lograda por un diseño de mayor envergadura, como lo fue el Pabellón del Perú en la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929. Sin embargo, esta obra se convirtió al final en un estudio que serviría para que toda su experiencia quede plasmada en la elaboración del diseño del Palacio de Gobierno del Perú.
Es claro, entonces, que la labor de Piqueras Cotolí, que en un inicio fue la de maestro y artista plástico, fue ampliándose de modo prolífico al campo del diseño urbanístico y arquitectónico en un tiempo de bonanza económica y en el cual se buscaba modernizar la arquitectura peruana, así como encontrar una identidad urbana. Allí nos queda su diseño de locaciones en la ciudad de Lima, como la Estación Desamparados, la Quinta para la Beneficencia de Lima â??que fue el primer proyecto para vivienda social en el Perúâ?? y la urbanización de El Olivar en el distrito de San Isidro.
Además del aporte a la arquitectura peruana, Piqueras Cotolí se comprometió como artista preocupándose por plasmar verdaderamente un mestizaje que logre expresar los motivos de la arquitectura indígena con autenticidad. Por esta razón, efectuó diversos estudios sobre la iconografía precolombina, hecho que lo convierte en el primer iconógrafo. Sus estudios sobre los motivos precolombinos, en los que se incluye un importante estudio sobre el Lanzón de Chavín y otros motivos de esta cultura revelan un profundo interés por compaginar momentos de la arquitectura del continente americano.
El Pabellón de Sevilla, obra arquitectónica que logra representar en su mayor envergadura la dimensión de la propuesta de Piqueras Cotolí, incluye motivos y ornamentación inspirada en Chavín â??gracias a la presencia de cabezas felinas, así como relieves ornamentales con cabezas de serpientesâ?? que confirman el reconocimiento del artista a la importancia de lo preincaico. En esta área la crítica todavía no ha producido investigaciones que contribuyan a valorar la dimensión estética de la totalidad de la obra de este artista.
Otra faceta de su trabajo consistió en elaborar monumentos en las primeras décadas del siglo pasado. En ese momento era necesario que los espacios citadinos convocaran el pasado histórico para construir la ciudadanía. Los trabajos que nuestro artista hizo por encargo resaltan por el dominio de la técnica y el acabado. Entre sus obras se encuentran el monumento en mármol a Hipólito Unanue â??que hoy se encuentra en el parque Universitarioâ??, el monumento a Fermín Tangüis â??localizado en el parque de la Reservaâ?? y el mausoleo de Francisco Pizarro en la Catedral de Lima. Ã?ste tiene a sus pies dos esculturas de gran expresividad, realizadas en bronce y que Piqueras Cotolí denominó â??Fortaleza y Templanzaâ? y â??Prudencia y Justiciaâ?.
Por otra parte, la fascinación por la cultura criolla y por las Tradiciones peruanas, de Ricardo Palma, llevó también al artista a hacer estudios de dibujo y arcilla de algunos de los personajes representativos de esa época. La tapada, motivo que representaba lo criollo por excelencia, contó, por esa razón, con varios estudios previos antes de ser representada en esculturas. En homenaje a Palma, nos queda también un modelo de busto en yeso.
Queda decir que la publicación del Museo de Arte de Lima del catálogo, que incluye también cinco estudios sobre la obra del artista, es un aporte importante para el conocimiento de este creador que fusionó la estética clásica europea con los motivos indígenas, a pesar de la resistencia por reconocer el pasado y la cultura andina por la clase burguesa limeña.
Este inicio de las investigaciones sobre Piqueras Cotolí supondrá â??eso esperamosâ?? el descubrimiento de una etapa que guarda riqueza por el encuentro de concepciones de estéticas en el campo de la arquitectura. El trabajo de este artista plástico es, sin duda, un acontecimiento cultural para nosotros, y pasaje poco comprendido de nuestro pasado, en ese sentido todavía no muy valorado.

Descarga la Versión en PDF AQUÍ



Vínculos relacionados